Primero pensé en salir de una tarta, pero...
Mis manos y las yemas de mis dedos, el color de mis ojos, mi boca, mi lengua, mis dientes y mis cuerdas vocales, mis rodillas, mis tobillos y mis codos, cada uno de mis lunares es tuyo. Las pisadas que he dejado en la arena, las canciones que he cantado sin éxito, cada una de las palabras que he escrito, los trofeos que no he ganado, las mentiras piadosas y las mentiras porque sí, todos mis sueños son tuyos. Mi dignidad, mis ilusiones, mi orgullo, mis miedos, todo tuyo. Cada cabello de mi cabeza, mis piercings, mis orejas de conejo, mi intocable ombligo, mi culo y las plantas de mis pies. Toda mi espalda, y también mis pechos, mi cuello y mi barriga, te los regalo.
Porque, al fin y al cabo, eso es lo único que realmente poseo y, por tanto, el regalo más sincero que puedo ofrecerte. Sé que no es el más bonito, ni el más práctico, pero te aseguro que es aquello de lo que más me ha costado desprenderme.
También sé que intentarás compensarme, pero te diré que la mayor compensación es saber que estoy en buenas manos...
Te preguntarás: "¿y un regalo por qué?" Yo te contesto: puede que sea un tópico, puede que la mayoría de la gente no sepa entenderlo, puede incluso que ni tú mismo lo entiendas, pero hace ocho meses que comparto mi tiempo contigo y es lo mejor que me ha pasado nunca. Nos arriesgamos compartiéndolo casi todo y mejor no pudo haber salido...
PD: Esto es un regalo simbólico. Se aconseja al receptor de éste no hacerse ilusiones (no demasiadas), ya que se considera ilegal la posesión de personas.
